Ahora ya habían crecido sus tres pequeños, ya habían ido a Hogwarts, habían pasado los TIMOS y los EXTASIS y se habían convertido en unos hombres hechos y derechos.
Ginny y Harry estaban orgullosos de ser quienes eran y de tener los amigos que tenían. Harry, Ginny, Ron y Hermione se reunían todos los sábados para cenar y cada semana iban a un local diferente, aunque a veces solían ir al Caldero Chorreante y recordaban aquellos maravilloso días que pasaron como alumnos de Hogwarts y las aventuras que pasaron. Ron y Hermione eran una pareja que siempre estaban riendo y ese tipo de carácter hacia que Harry y Ginny siempre se lo pasaran genial. Por tanto, los sábados eran los mejores días para los cuatro amigos.
los hijos de Harry y Ginny eran personas muy importantes en el mundo mágico. Lily, la menor de los hermanos, era la Ministra del Ministerio y era muy querido por todo el pueblo londinense: había conseguido cambios muy importantes para los nacidos de muggles y represiones para quien los molestara. James y Albus se habían convertido en unos importantes aurores de magos tenebrosos y criaturas tenebrosas: habían detenido dos intentos de derrotar el ministerio, aunque no tenían mucho trabajo comparado con la época de Lord Voldemort. Ahora vivían en una era de paz y el pueblo estaba muy contento.
Por fin había llegado el sábado, ese día que tanto les gustaba a los cuatro amigos, pero ocurrió algo inesperado… Harry estaba en el baño afeitándose cuando de repente Ginny comenzó a gritar:
- ¡Harry! ¡Harry! ¡Baja enseguida por favor!
Harry, asustado, bajó las escaleras y corrió hacia el comedor. Estaba muy preocupado, ya que nunca había oído a Ginny gritar de esa manera. Cuando llegó al comedor, vio a su amigo Ron estirado en el suelo con una mano en la pierna, la cual le sangraba y Hermione llorando a su lado. Entonces Ginny dijo:
- En el libro del Príncipe Mestizo había el conjuro de Sectumpsempra no?
- Sí, sí, ¿por? ¿Qué le ha pasado a Ron? ¿Os han atacado?- dijo Harry poniéndose cada vez más nervioso y temiendo lo peor.
- Sí… Era un mortífago enfadado, ¿te sabes el contra-conjuro?- dijo Hermione llorando-.
- Sí, sí… - dijo Harry mientras sacaba su varita y sanaba la herida de Ron-.
Luego, Harry y Hermione pusieron a Ron en la cama.

Ginny y Harry estaban orgullosos de ser quienes eran y de tener los amigos que tenían. Harry, Ginny, Ron y Hermione se reunían todos los sábados para cenar y cada semana iban a un local diferente, aunque a veces solían ir al Caldero Chorreante y recordaban aquellos maravilloso días que pasaron como alumnos de Hogwarts y las aventuras que pasaron. Ron y Hermione eran una pareja que siempre estaban riendo y ese tipo de carácter hacia que Harry y Ginny siempre se lo pasaran genial. Por tanto, los sábados eran los mejores días para los cuatro amigos.
los hijos de Harry y Ginny eran personas muy importantes en el mundo mágico. Lily, la menor de los hermanos, era la Ministra del Ministerio y era muy querido por todo el pueblo londinense: había conseguido cambios muy importantes para los nacidos de muggles y represiones para quien los molestara. James y Albus se habían convertido en unos importantes aurores de magos tenebrosos y criaturas tenebrosas: habían detenido dos intentos de derrotar el ministerio, aunque no tenían mucho trabajo comparado con la época de Lord Voldemort. Ahora vivían en una era de paz y el pueblo estaba muy contento.
Por fin había llegado el sábado, ese día que tanto les gustaba a los cuatro amigos, pero ocurrió algo inesperado… Harry estaba en el baño afeitándose cuando de repente Ginny comenzó a gritar:
- ¡Harry! ¡Harry! ¡Baja enseguida por favor!
Harry, asustado, bajó las escaleras y corrió hacia el comedor. Estaba muy preocupado, ya que nunca había oído a Ginny gritar de esa manera. Cuando llegó al comedor, vio a su amigo Ron estirado en el suelo con una mano en la pierna, la cual le sangraba y Hermione llorando a su lado. Entonces Ginny dijo:
- En el libro del Príncipe Mestizo había el conjuro de Sectumpsempra no?
- Sí, sí, ¿por? ¿Qué le ha pasado a Ron? ¿Os han atacado?- dijo Harry poniéndose cada vez más nervioso y temiendo lo peor.
- Sí… Era un mortífago enfadado, ¿te sabes el contra-conjuro?- dijo Hermione llorando-.
- Sí, sí… - dijo Harry mientras sacaba su varita y sanaba la herida de Ron-.
Luego, Harry y Hermione pusieron a Ron en la cama.


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