Hermione y Marina habían sido amigas de toda la vida.
Desde bien pequeñas sus madres eran amigas y habían crecido en el mismo orfanato y después de casarse cada una con su respectivo marido, juraron que sus hijas iban a ser amigas de por vida, como ellas lo eran, y así ocurrió.
La primera vez que Hermione y Marina se encontraron fue cuando Lucinda, la madre de Marina, la tuvo a ella y Hermione y su madre las fueron a visitar. Hermione apenas tenía nueve meses y Marina apenas tenía tres días, pero fue amor al instante.
Hermione y Marina crecieron juntas, eran como hermanas de sangre, pero aun más unidas por solo ser amigas: jugaban juntas, eran confidentes una de la otra, etc.
Pero a veces las amigas se enfadan… Un día, en el colegio, llegó un niño nuevo. Era muy guapo: tenía ojos verdes, una tez clara de piel, pelo castaño claro y una sonrisa tremendamente bonita. Hermione y Marina se fijaron en él, como las demás chicas porqué era increíblemente guapo. Cuando llegó la hora de comer, Marina y Hermione comentaron el tema, pero entonces ocurrió algo inesperado….
- ¿Has visto el chico nuevo? Es muy guapo – dijo Hermione -.
- ¡Madre mía si es guapo! – dijo Marina – Le voy a tirar los trastos – dijo disimuladamente -.
- ¿Por qué? – preguntó prepotentemente Hermione -.
- ¿Cómo qué por qué? – preguntó irónicamente Marina -. ¿Está claro no? ¡Es guapísimo! Y tiene cara de buena persona… - dijo mientras a Hermione le cambiaba la cara -.
- ¿Y si le tiro yo también los trastos? – preguntó Hermione -.
- Hermione, no es para ofenderte, pero lo tuyo son los estudios, no los chicos… No tienes posibilidades contra mi – dijo Marina mientras que Hermione levantaba una ceja a medida que la iba escuchando -.
- Estás demasiado segura… ¿Lo quieres ver? – dijo Hermione mientras retaba a Marina -.
- De acuerdo – aceptó Marina cortantemente -.
Hermione y Marina sacaron todos todas sus armas para seducir al chico nuevo. Ahora iban a por todas y por esa razón apenas se hablaban, hasta hubo un punto que definitivamente dejaron de hablarse.
Hasta que un día, Hermione, que siempre era la que solía pedir disculpas primero, se acercó a Marina y le confesó que la echaba de menos. A partir de aquel día, se juraron que no volverían a pelearse por un chico.


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